Cozumel, 24 de febrero. – En medio del caos, cuando el fuego comenzó a devorar el área de plásticos en Bodega Aurrerá Cozumel, una voz se alzó por encima del miedo. No fue una alarma, ni una instrucción oficial. Fue el grito valiente de una mujer cubana que, sin pensarlo dos veces, alertó a clientes y compañeros, iniciando el desalojo que evitó una tragedia.

Lilianne Dominquez fue la primera en ver las llamas, la primera en reaccionar, la primera en actuar. Su instinto, su coraje y su determinación salvaron vidas. Gracias a ella, el saldo fue blanco: ni una persona intoxicada, ni una sola lesión.
Su imagen circula hoy como símbolo de lo que significa ser humana, solidaria y valiente. Esta mujer nos recuerda que los verdaderos héroes no siempre llevan capa, pero sí una voz firme y un corazón dispuesto.
Cozumel te reconoce, te admira y te agradece. Tu gesto no sólo evitó una tragedia, también nos enseñó que la grandeza se mide en segundos de decisión.
Gracias, heroína cubana. Tu grito fue esperanza.
